El entrenamiento cardiovascular a menudo se malinterpreta en el ámbito del fitness. Mientras que los enfoques clásicos de culturismo tienden a minimizarlo, las organizaciones de salud apuestan fuertemente por él. La realidad se encuentra entre los extremos:

 

El cardio no es necesariamente perjudicial para el desarrollo muscular ni de manera automática el mejor camino para quemar grasa. Su efecto depende de la intensidad, volumen y contexto del entrenamiento.

 

Este blog analiza el cardio basado en investigaciones actuales y muestra cómo se utiliza estratégicamente, tanto para objetivos estéticos como para la salud.

 

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Los fundamentos fisiológicos del cardio

 

 

El entrenamiento de resistencia actúa principalmente sobre el sistema cardiovascular y el metabolismo energético. Ya después de unas pocas semanas de entrenamiento regular, se observan adaptaciones medibles:

 

El volumen sistólico del corazón aumenta, permitiendo bombear más sangre por latido. Al mismo tiempo, disminuye la frecuencia cardíaca en reposo, un signo de mejor eficiencia.

 

A nivel muscular, aumenta la densidad mitocondrial. Las mitocondrias son cruciales para la producción aeróbica de ATP. Según Hellsten & Nyberg (2016, Physiological Reviews), el entrenamiento de resistencia mejora adicionalmente la capilarización, permitiendo un transporte más eficiente de oxígeno al tejido muscular.

 

Un marcador clave de rendimiento es el VO₂max. Un amplio análisis de Kodama et al. (2009, JAMA) muestra que cada mejora en la aptitud cardiorrespiratoria está significativamente asociada con una reducción en la mortalidad total. El VO₂max se considera uno de los predictores de salud más fuertes que existen.

 

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LISS (Low Intensity Steady State) – trabajo metabólico de base

 

 

LISS se refiere a una intensidad baja y constante de alrededor del 50–65 % de la frecuencia cardíaca máxima. Ejemplos típicos son caminar a buen ritmo, andar en bicicleta de manera ligera o entrenar moderadamente en una máquina elíptica.

 

Fisiológicamente, LISS promueve principalmente la capacidad de metabolismo de grasas. La proporción de oxidación de grasas es mayor aquí que en cargas más intensas. Al mismo tiempo, la respuesta al estrés es baja, minimizando el aumento de cortisol y la fatiga central.

 

En la práctica, LISS es particularmente adecuado:

 

  • en fases de dieta con un alto volumen de entrenamiento de fuerza

 

  • para la regeneración activa

 

  • para personas con limitaciones ortopédicas

 

  • para aumentar el gasto calórico semanal sin causar gran fatiga

 

En el desarrollo muscular, esta forma a menudo se subestima, ya que apenas afecta la regeneración.

 

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MISS (Moderate Intensity Steady State) – la vía media clásica

 

 

MISS opera en el rango del 65–75 % de la frecuencia cardíaca máxima. Aquí el gasto calórico absoluto aumenta significativamente, mientras la carga sigue siendo controlable.

 

Esta intensidad mejora tanto la capacidad aeróbica como la flexibilidad metabólica, que es la capacidad del cuerpo para cambiar eficientemente entre la quema de carbohidratos y grasas.

 

Para muchos practicantes, MISS es la opción más viable, ya que ofrece:

 

  • un buen equilibrio entre efectividad y capacidad de recuperación

 

  • menos carga psicológica que los intervalos de alta intensidad

 

  • soportabilidad a largo plazo

 

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HIIT (High Intensity Interval Training) – máxima eficiencia, máxima carga

 

 

HIIT consiste en fases cortas de carga muy intensa (80–95 % de la frecuencia cardíaca máxima) combinadas con pausas activas o pasivas.

 

Weston et al. (2014, British Journal of Sports Medicine) muestran que HIIT puede aumentar la VO₂max más que el entrenamiento de resistencia moderada, a pesar de un menor tiempo total de entrenamiento. Además, la grasa visceral es particularmente sensible a las cargas de alta intensidad.

 

Sin embargo, la carga neuronal y hormonal es considerable. Un volumen alto de entrenamiento de fuerza excesivo puede limitar la regeneración.

 

Para los atletas, la norma es: HIIT es una herramienta, no un estado permanente.

 

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Comparación de formas de cardio seleccionadas

 

 

Forma de entrenamientoIntensidadFatiga sistémicaInfluencia en el desarrollo muscularEfecto en la pérdida de grasa
Caminar rápidoBajaMuy bajaApenas afectaModerada
Ciclismo moderadoMediaControlableBajaAlta
TrotarMediaMediaLimitante en alto volumenAlta
RemoergómetroMedia-AltaMediaBien controlableMuy alta
Intervalos de esprint (HIIT)Muy altaAltaPotencialmente interferenteMuy alta

 

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El efecto de interferencia: ¿realidad o mito?

 

 

Hickson (1980) mostró por primera vez que volúmenes de entrenamiento combinados muy altos pueden reducir las adaptaciones de fuerza. Este fenómeno se denomina efecto de interferencia.

 

Wilson et al. (2012) diferencian claramente:


El entrenamiento de resistencia moderada tiene pocas repercusiones negativas en la hipertrofia muscular. Se vuelve problemático principalmente en casos de:

 

  • volúmenes muy altos

 

  • correr intensamente y con frecuencia

 

  • falta de regeneración

 

  • déficit calórico severo

 

Para la mayoría de los deportistas de fitness, dos o tres sesiones moderadas a la semana no representan un problema.

 

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Cardio en la pérdida de grasa: más que solo quemar calorías

 

 

El cardio no solo incrementa el gasto energético, sino que también mejora:

 

  • la sensibilidad a la insulina

 

  • la absorción de glucosa en los músculos

 

  • la flexibilidad metabólica

 

  • la salud cardiovascular

 

Donnelly et al. (2009) muestran que la combinación de entrenamiento de fuerza y resistencia es más efectiva para la reducción de grasa corporal que el entrenamiento cardiovascular aislado. El entrenamiento de fuerza protege la masa muscular, un factor crucial para el éxito a largo plazo de la dieta.

 

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Recomendaciones prácticas para deportistas de fitness

 

 

En fases de volumen, a menudo es suficiente una medida moderada de LISS o MISS para mantener la salud cardíaca y promover la recuperación.

 

En fases de dieta, el volumen puede aumentarse, manteniendo la intensidad controlada para evitar la sobrecarga.

 

Una estructura sensata podría ser la siguiente:

 

  • 2-3 sesiones moderadas por semana

 

  • 20–40 minutos de duración

 

  • Separación del entrenamiento intensivo de piernas

 

  • Utilizar HIIT de forma específica, no constantemente

 

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Conclusión

 

 

El cardio no es un adversario del desarrollo muscular, sino una herramienta poderosa para optimizar la salud, el rendimiento y la composición corporal.

 

La evidencia científica muestra claramente: lo crucial es la dosificación. Mientras que el entrenamiento de resistencia moderada ofrece muchos beneficios, un volumen excesivo en combinación con alta carga de fuerza puede ser contraproducente.

 

Quien planifica estratégicamente el cardio, obtiene un doble beneficio: estético y saludable.